Sátira semanal del antimanager · Producto · Ingeniería · Gestión · Personas · Startups

RECETAS PARA MANOLO

Los martes hablo con Manolo sobre producto, ingeniería, gestión, personas y startups. A las 7 A.M.

Se sirve los martes · 7:00Todos conocemos a un ManoloDe la cocina de Jose Luis CasesEN — Read in English

Receta nº 26 · 21 de abril de 2026 · 4 min

Manolo al volante, peligro constante.

Manolo no deja el volante ni aparcado.

Receta
nº 26
Manolo no deja el volante ni aparcado.

Lunes. 09:30. Manolo entra con paso firme. Sonrisa nueva. Energía de retiro de liderazgo en un hotel rural con caballos.

Lo dice como si estuviera firmando la Carta Magna. Le falta el pergamino y la pluma.

Traducción Manolo-Español: ha leído un carrusel de LinkedIn de un tío que no gestiona ni a su perro.

Le miro. Quiero creerle. Porque el equipo es bueno. Lo único que necesitan es que Manolo deje de respirarles en la nuca como un dragón de Juego de Tronos.

Pasan dos semanas. El equipo trabaja. Hablan con usuarios. Descartan la opción obvia —que era la favorita de Manolo— porque descubren que genera más problemas de los que resuelve. Discuten. Corrigen. Llegan a una propuesta sólida. Con huellas dactilares del equipo en cada esquina.

La presentan el viernes. Manolo asiente. Dice "buen trabajo".

El lunes a las 07:14 me llega un email. Asunto: "Notificaciones v2 — Mi propuesta".

Catorce páginas. Manolo ha reescrito el proyecto entero durante el fin de semana. Al final, una línea: "he incorporado algunas de vuestras ideas", que en idioma corporativo significa "he usado vuestra propuesta como servilleta para limpiarme los mocos, y la mía como el mantel donde se construirá todo".

A las 09:00 estoy en su despacho.

Porque ya saben que da igual lo que hagan: el lunes Manolo baja del monte con catorce páginas como Moisés con las tablas de la ley ( mira que me gusta esta metáfora:))

> Liz Wiseman lo disecciona en Multipliers: los líderes que necesitan ser la persona más inteligente de la sala acaban dividiendo la inteligencia de su equipo por la mitad.

No por maldad. Por adicción. Cada vez que reescriben, sienten que aportan. Y cada vez que aportan así, destruyen la capacidad del equipo de funcionar sin ellos.

No tres soluciones.

Tres preguntas.

Y si la respuesta no es la que tenías en la cabeza, te tragas el orgullo y dejas que vuelen.

Cierra el portátil. Despacio.

Se va.

Y yo sé, con la certeza que dan diez años sentado a dos metros de alguien, que el miércoles me llegará un email nuevo. Con un documento nuevo. Con una nota que dirá "versión consensuada" pero que solo habrá tocado Manolo, en pijama, un martes a las once de la noche.

Porque Manolo no suelta el volante. Ni siquiera cuando va en el asiento de atrás. Ni siquiera cuando el coche está aparcado.

Gracias por leerme.