Sátira semanal del antimanager · Producto · Ingeniería · Gestión · Personas · Startups

RECETAS PARA MANOLO

Los martes hablo con Manolo sobre producto, ingeniería, gestión, personas y startups. A las 7 A.M.

Se sirve los martes · 7:00Todos conocemos a un ManoloDe la cocina de Jose Luis CasesEN — Read in English

Receta nº 20 · 24 de febrero de 2026 · 6 min

Manolo contrata a una consultora

Manolo tambien ha caído

Receta
nº 20
Manolo tambien ha caído

Martes. 09:07. La puerta de mi despacho se abre con la solemnidad que me acojona. Manolo entra acompañado. Repito: a-com-pa-ña-do. Dos personas que no conozco. Traje. Sonrisa de catálogo. Carpeta corporativa. El aire huele a consultoría

( Manuel, ha llamado a Manolo MA-NU-EL, doblo apuesta.)

Discovery. La palabra que convierte "vamos a preguntarte cosas que ya sabes" en una factura de seis cifras.

Los de la consultora esperan fuera con esa paciencia zen del que cobra por hora. Cierro la puerta.

Metodología. La palabra favorita del directivo que no sabe qué hacer pero necesita que parezca que está haciendo algo. La consultora como Orfidal corporativo.

Abre la carpeta.

Slide 1: logo grande, frase inspiracional tipo "Unlocking your digital potential".

Slide 2: diagrama con tantas flechas que parece el metro de Tokio.

Slide 3: "Nuestro approach".

Me explica el plan.

Fase 1: Discovery. Tres meses. Cuatro consultores entrevistando a todo el equipo para "mapear el estado actual". Traducción: van a preguntarle a tu gente qué problemas tiene. Tu gente, que lleva dos años diciéndotelo a ti. Pero como tú no les hacías caso porque no tenían un PowerPoint con degradados, ahora llegan estos, les preguntan exactamente lo mismo, lo meten en una plantilla bonita, y de repente es verdad. Porque claro, a 3.000 euros el día, la verdad suena mejor.

Es como el segundo acto de una película mala. Coges lo que te ha dicho el equipo en Discovery, le cambias la tipografía, le pones "hallazgos" y "recomendaciones", y lo presentas en una reunión de dos horas con café y pastas. Los hallazgos, curiosamente, siempre incluyen la necesidad de una Fase 3.

Se revuelve. Le duele. Biennnnnnnnnnn.

Es el modelo perfecto: cuanto peor lo hacen, más tiempo necesitan. Cuanto más tiempo necesitan, más facturas.

Manolo mira la carpeta. Esas slides tan bonitas. Esos degradados tan profesionales.

La reestructuración de Kodak...

No es que sean malos.

Es que el modelo de negocio de la consultoría no está alineado con tu éxito. Está alineado con su facturación. Goodhart otra vez: cuando el objetivo de la consultora es facturar horas, optimizarán para facturar horas. No para que tú mejores.

Le cuento lo que debería ser obvio pero nunca lo es:

Cuando tienes un problema de verdad, necesitas a alguien que sepa más que tú de algo concreto. No una consultora que sepa un poco de todo y mucho de nada. Necesitas a un tío o una tía con 20 años de cicatrices que venga, mire, te diga la verdad aunque duela, y se vaya.

Que en dos semanas te diga lo que la consultora tarda tres meses en descubrir.

Sin Fase 1, sin Discovery, sin Assessment. Porque el assessment lo hace mirándote a la cara y haciéndote las preguntas que no quieres oír.

El entregable real no es el documento.

Es que tu empresa funcione mejor.

Y eso no sale de un PowerPoint. Sale de decisiones difíciles tomadas por gente que entiende tu negocio. Que es tu equipo. El que llevas dos años sin escuchar.

Silencio largo. De los que pesan.

Se levanta.

Despacio.

Con la carpeta corporativa bajo el brazo y esa cara de quien acaba de descubrir que el menú degustación de 200 euros era solo espuma.

Abre la puerta. María e Iñaki siguen ahí, con sus portátiles y su sonrisa de kick-off.

Ya han facturado una hora cada uno.

Y yo, desde mi silla, veo cómo la serpiente empieza a morderse la cola. Otra vez.

A los diez minutos me llega un email de la consultora.

Me invitan a un "kick-off workshop de alineamiento estratégico".

Cuatro horas. Post-its incluidos.

Me quiero morir.

Y yo, que llevo 20 años en esto, sé exactamente dónde van a acabar esos post-its.

> Hay consultoras buenas. Las hay. Son las que te dicen lo que no quieres oír, no las que te cobran por decirte lo que ya sabes con mejor formato.

La próxima vez que alguien te venda una "transformación end-to-end", pregúntale una cosa: ¿cuánto cobras por irte? Porque el verdadero éxito de un consultor es que dejes de necesitarle. Y eso, curiosamente, va en contra de su modelo.

Gracias por leerme.