Sátira semanal del antimanager · Producto · Ingeniería · Gestión · Personas · Startups

RECETAS PARA MANOLO

Los martes hablo con Manolo sobre producto, ingeniería, gestión, personas y startups. A las 7 A.M.

Se sirve los martes · 7:00Todos conocemos a un ManoloDe la cocina de Jose Luis CasesEN — Read in English

Receta nº 19 · 10 de febrero de 2026 · 3 min

Manolo y la estabilidad perfecta

Manolo siempre viene los martes

Receta
nº 19
Manolo siempre viene los martes

(o cómo ganar dinero mientras destruyes el sistema)

Lunes. 09:00. Manolo entra con esa sonrisa peligrosa de quien cree que ha vencido a la física. Café en una mano. Excel en la otra. Y un discurso aprendido de memoria.

Lo miro en silencio.

Katsuhiko Ogata lo llamaría una oscilación críticamente amortiguada: el sistema ya no vibra, pero tampoco puede corregirse. Parece estable… justo porque ha perdido grados de libertad.

Manolo ha construido una empresa que parece sana. Trimestre a trimestre los números suben. El Excel sonríe. El consejo aplaude.

Todo encaja demasiado bien.

Y cuando todo encaja demasiado bien, normalmente es porque ya no se está aprendiendo nada.

Los seniors se van sin hacer ruido. Los clientes dejan de recomendar. El producto ya no sorprende: solo optimiza. Y la curva más importante -la de aprendizaje- se aplana hasta desaparecer.

Pero eso no sale en el PowerPoint. Eso llega tarde. Siempre llega tarde.

Ogata lo explicó con ecuaciones que Manolo nunca leerá: un sistema con ganancia alta y feedback retardado puede parecer estable durante años… hasta que colapsa de forma irreversible.

Eso es exactamente lo que está haciendo Manolo: subir la ganancia (más presión por margen), quitar amortiguación (menos gente que cuestione), y retrasar el feedback real (menos contacto con clientes, más reporting).

Jay Forrester lo llamaba systemic delay: cuando el castigo llega justo cuando ya no puedes cambiar nada. El mercado no avisa cuando empiezas a cargarte el sistema. Avisa cuando ya es tarde.

Pero Manolo interpreta la salida del sistema —el EBITDA— como prueba de salud. No ve que es una señal retardada. Una foto del pasado, no del futuro.

Así que sigue apretando.

Menos soporte. Menos talento. Más procesos. Más reporting. Más eficiencia.

Hasta que el sistema deja de oscilar. No porque esté controlado. Sino porque ya no tiene capacidad de respuesta.

El día que todo se rompe, Manolo lo llama “reestructuración estratégica”. Nunca “haber llegado tarde”.

W. Edwards Deming lo dijo sin anestesia: cuando gestionas solo por resultados financieros, estás dirigiendo mirando por el retrovisor.

En teoría de control, el punto más estable es también el más frágil si has eliminado la amortiguación. No hay ruido. No hay alerta. No hay oscilación.

Solo silencio.

Y el silencio, en sistemas vivos, no es salud. Es muerte térmica.

El valor no se destruye de golpe. Se evapora lentamente, trimestre a trimestre, mientras el Excel sigue sonriendo.

Un sistema sin feedback ni amortiguación no se rompe: se vuelve irrelevante sin hacer ruido.

Y cuando por fin el mercado responde, la respuesta llega tan tarde que ya no hay corrección posible.

Así que, Manolo, antes de celebrar otro año “histórico”, recuerda esto:

> El dinero es una señal retardada del valor. Si solo escuchas al dinero, siempre llegarás tarde.

Ogata lo dejó escrito hace años: un sistema puede parecer perfectamente controlado… justo antes de perder el control por completo.

Poco a poco y después de golpe.

Y ahí, Manolo, ya no hay Excel que te salve.

Gracias por leerme.