Sátira semanal del antimanager · Producto · Ingeniería · Gestión · Personas · Startups

RECETAS PARA MANOLO

Los martes hablo con Manolo sobre producto, ingeniería, gestión, personas y startups. A las 7 A.M.

Se sirve los martes · 7:00Todos conocemos a un ManoloDe la cocina de Jose Luis CasesEN — Read in English

Receta nº 33 · 9 de junio de 2026 · 6 min

Manolo no entiende cómo entregan más y la empresa va peor

Manolo y los chinos

Receta
nº 33
Manolo y los chinos

Martes. 09:00. Manolo entra con un dashboard. Lo gira hacia mí como quien enseña una radiografía de su clavícula.

Manolo se sienta. Cara de quien está empezando a oír algo desagradable.

Silencio.

Tom DeMarco lo destila en Slack: una organización al 100% de ocupación es una organización que ya no puede aprender, ni cambiar, ni absorber variabilidad. Funciona como una autopista llena: en cuanto un coche frena, se atasca todo.

Es la curva sigmoide, Manolo. Estás optimizando para acelerar una curva que muere, en vez de saltar a la siguiente. Y la presión que crees que te salva del acantilado es justo la que te quita las piernas para rodearlo.

Segundo: pierdes capital. El conocimiento técnico, el cliente entendido a fondo, el dominio diferencial. Bajo presión de entrega se convierte en output que se deprecia. Te comes el grano de siembra. Y el grano de siembra no se recupera. Hay que volver a sembrarlo. Y sembrar lleva años.

Tercero, lo peor: pierdes la capacidad de saber. Sin slack no hay experimento. Sin experimento no sabes si tu equipo es capaz. Empiezas a volar a ciegas. Con dashboards verdes. Pero a ciegas. Goodhart puro: cuando la métrica se convierte en el objetivo, deja de medir nada.

Silencio largo.

Se queda mirando el dashboard. El 98% sigue ahí, perfectamente verde.

Se va.

Y yo sé que el viernes habrá entregas. Como siempre. Y un dashboard verde. Y un consejo contento. Y un equipo que cada lunes entra con un poco menos de fuego, un poco menos de ideas. Hasta el día en que el mejor abra LinkedIn y descubra que hay otra empresa donde la gente todavía puede pensar antes de entregar.

Porque la utilización plena no destruye al equipo de golpe. Lo destruye en silencio. Sprint a sprint. Hasta que solo te quedan los que aceptan que no pensar es lo normal.

Y para entonces, Manolo, no es que se haya ido el talento. Es que se han ido las condiciones donde el talento se manifestaba.

Y eso, a diferencia del talento, no se recontrata.

Gracias por leerme.

Aprovecho para desearos que tengáis salud, amor y familia.

El resto, no importa tanto… creedme.

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