Lunes. 09:15. Manolo entra con impetú. Con el ,mismo con el que Lola Flores pidió una peseta a todos los españoles.
—Jose, hemos fichado a Carlos.
—¿Qué Carlos?
—Carlos Méndez. El que diseñó el motor de pricing de aquella scaleup que vendieron por 200 millones.
—Manolo, ese tío es brillante. Y caro.
—Cinco veces el salario medio del equipo. Pero merece la pena. Es una mente brutal.
—¿Y qué le vas a dejar decidir?
Silencio.
—¿Cómo?
—Te he preguntado qué le vas a dejar decidir.
—Pues… colaborará. Aportará. Asesorará.
—Manolo, has fichado a uno de los cerebros técnicos del país. Y me estás diciendo que va a "asesorar". ¿Asesorar a quién, exactamente?
—A mí. A nosotros.
—Es decir, no va a decidir nada. Va a opinar. Y luego tú decidirás si su opinión coincide con la que ya tenías.
—Las decisiones estratégicas…
—…las tomas tú. Que eres menos brillante que él. Y por eso le has fichado. Pero no le vas a dejar decidir. ¿Te das cuenta de lo que acabas de pagar?
Pausa.
—Manolo, la cuenta. Carlos te cuesta 300.000 al año, contra los 60.000 de un perfil medio. Has pagado 240.000 EXTRA por su cerebro. Por su capacidad de pensar mejor que tú. Y le vas a sentar a "asesorar". Felicidades. Acabas de pagar 240.000 por el privilegio de no escuchar a alguien que cobra eso porque piensa mejor que tú.
—Yo escucho.
—Manolo, "escuchar" no es "oír mientras esperas tu turno". Escuchar es asumir que el otro puede tener razón aunque te incomode. Y eso tú no lo haces. Hace tres meses Pablo te propuso una solución brillante para el sistema de notificaciones. Tenía razón. Dijiste "lo estudiaríamos". No lo estudiaste nunca. Carlos va a ser el siguiente capítulo.
—Eso es exagerado.
—Te cuento cómo acaba la película. Carlos llegará. Observará dos semanas. Identificará tres problemas estructurales que tú no habías sabido ver. Propondrá soluciones. Tú dirás "interesante, lo vemos". No lo vais a ver. A los tres meses lo volverá a proponer con más datos. Dirás "ahora no es el momento". A los seis dejará de proponer. Hará lo mínimo. Abrirá LinkedIn más de la cuenta. Al año se irá. Y dirás "qué raro, no encajó".
—¿Y entonces para qué contrato a un brillante?
—Para parecer estratega delante del Consejo. "He fichado a Carlos Méndez." Suena bien en el deck. Justifica el headcount. Pero contratar brillantes y no dejarles decidir es la forma más cara de mentirse a uno mismo. Para eso, te sale más barato contratar al más junior. Mismo resultado. Te ahorras 240.000 al año.
—Eso es muy duro.
—Es matemático. Si vas a tomar tú todas las decisiones, da igual quién las proponga. Vas a hacer lo que a ti te salga de....las narices.... La diferencia entre el junior y Carlos, en tu modelo de gestión, es solo la factura.
Jim Collins lo destila en Good to Great: la regla número uno de los líderes de verdad no es la estrategia. Es construir un equipo donde la gente más brillante que tú pueda ejercer su brillantez. Si no estás dispuesto a dejarles decidir, no lideras. Coleccionas talento como quien colecciona cromos: brilla en la vitrina, pero no juega ningún partido.
—¿Y qué hago con Carlos?
—Te voy a dar un test. La semana que viene, en la primera revisión técnica, Carlos va a discrepar contigo en algo concreto. Es seguro. Cuando ocurra, tienes tres opciones.
Uno: ceder porque tiene razón. Es decir, dejarle decidir.
Dos: discutir con él, asumiendo que puedes estar equivocado, y llegar a una conclusión conjunta.
Tres: archivar el comentario con un "interesante, lo vemos" y luego hacer lo que tú ya habías decidido.
Si haces uno o dos, has fichado a Carlos. Si haces tres, has fichado un cromo. Y será cuestión de tiempo que el cromo se ponga en otro álbum.
—Es que él no tiene mi contexto.
—Carlos no tiene tu contexto. Tú no tienes su cerebro. Ese es el INTERCAMBIO. Tú aportas contexto. Él aporta criterio. Si tú te quedas el contexto Y el criterio, ¿para qué le has fichado?
Silencio.
—Voy a pensarlo.
—Piénsalo, Manolo. La próxima vez que digas en el Consejo "he fichado al mejor", asegúrate de que vas a dejar al mejor hacer su trabajo. Si no, no fiches al mejor. Sale carísimo. Y el resultado es el mismo que con un junior.
Se va.
Y yo sé que en seis meses me dirá que Carlos "no ha funcionado". Que "no encajó". Y dentro de un año Carlos será VP en otra empresa. Manolo anunciará otro fichaje. Otra mente brillante. Otra factura.
Otro cromo en la vitrina.
Otro álbum que se va a abrir, dentro de un año, en otra empresa.
Gracias por leerme.
