Sátira semanal del antimanager · Producto · Ingeniería · Gestión · Personas · Startups

RECETAS PARA MANOLO

Los martes hablo con Manolo sobre producto, ingeniería, gestión, personas y startups. A las 7 A.M.

Se sirve los martes · 7:00Todos conocemos a un ManoloDe la cocina de Jose Luis CasesEN — Read in English

Receta nº 11 · 16 de diciembre de 2025 · 4 min

Manolo y la ley de Parkinson mal entendida

A Manolo le gustá más un calendario que a un tonto un lápiz

Receta
nº 11
A Manolo le gustá más un calendario que a un tonto un lápiz

Lunes. 09:00. La puerta de mi despacho se abre con ese clac seco que ya me pone en modo defensivo. Entra Manolo. Portátil en una mano, café en la otra, sonrisa de “este fin de semana he descubierto algo que vas a flipar”.

Silencio.

Manolo frunce el ceño. Está convencido de que tiene razón. Eso es lo peligroso, pero lo he visto así otras veces, creo que podré manejarlo.

Ahí está el matiz importante. No la ley. La mala copia de la ley.

Abre el portátil. Me enseña un plan. Fechas agresivas. Dependencias cruzadas. Suposiciones sin validar. Todo parece muy decidido… y muy... mal pensado.

Y ahí está el truco.

La Ley de Parkinson solo funciona cuando sabes exactamente qué estás haciendo. Cuando no lo sabes, lo único que consigues es acelerar la confusión.

Cuando comprimes tiempo sin reducir complejidad, no ganas velocidad. Generas retrabajo, coordinación extra y errores invisibles que explotan más tarde.

Manolo se cruza de brazos. Señal de resistencia pasiva.

Le cuento lo que ya explicó Hofstadter: todo siempre lleva más tiempo del esperado, incluso cuando tienes en cuenta la Ley de Hofstadter. No porque la gente sea lenta, sino porque el trabajo intelectual no es lineal.

Y también lo que enseñó Donella Meadows: empujar un sistema complejo sin entender sus retardos no lo acelera, lo vuelve inestable, y ojo con esto, aumentar la ganancia del sistema reduciendo plazos, te lo puede destrozar.

Esto lo aprendí muy bien en sistemas de control en tiempo discreto de Ogata , nunca pensé que esa asignatura tendría aplicación empresarial. Al final es unir puntos, pero se suelen unir al final, como decía Jobs.

Generas ese caos que luego llamas “falta de compromiso”.

Se queda callado. Buena señal.

Cierra el portátil más despacio.

Antes de salir, Manolo se gira:

La puerta se cierra. El café sigue caliente. Y el sistema, por hoy, sobrevive.

El aprendizaje para Manolo de esta semana es claro:

> La ley de Parkinson no es un látigo. Es un espejo. Si todo tarda demasiado, no mires el calendario. Mira si alguien entiende de verdad lo que está construyendo.

Gracias por leerme. Seguimos