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RECETAS PARA MANOLO

Los martes hablo con Manolo sobre producto, ingeniería, gestión, personas y startups. A las 7 A.M.

Se sirve los martes · 7:00Todos conocemos a un ManoloDe la cocina de Jose Luis CasesMapa de gestiónEN — Read in English

Receta nº 46 · Publicado · 4 min

Edición del 6 de octubre de 2026

Manolo le pone taxímetro a la IA. El cliente paga los rodeos.

El taxímetro es preciso. La dirección del viaje, menos.

Esta receta forma parte de Producto y estrategia. Manolo cobra por los tokens de su IA. Una clienta le pregunta por qué debe pagar también los intentos fallidos y las vueltas del sistema.

Receta
nº 46
El taxímetro es preciso. La dirección del viaje, menos.

Martes. 08:57. Manolo ha atornillado un taxímetro a su ordenador.

Sobre la mesa hay una factura de seis páginas. La primera tiene el importe. Las otras cinco explican cómo lo ha producido la máquina. Manolo pasa el dedo por una columna de números con la satisfacción de quien enseña el consumo de su coche nuevo.

Su producto compara facturas de proveedores con los pedidos de una cadena de restaurantes. Si encuentra una diferencia, prepara el caso para que alguien lo revise antes de pagar. Hasta ahora cobraba una cuota mensual. Este mes ha añadido el consumo de IA más un margen.

Entra Isabel, la responsable financiera de la cadena, con una factura en la mano. La suya.

Manolo gira la pantalla. El sistema leyó un albarán borroso, dudó del número de cajas, volvió a leerlo, consultó el pedido y repitió la comparación cuatro veces. Cada paso tiene su coste y su marca horaria.

Manolo mira el taxímetro. Lo ha traído para hacer una metáfora y acaba de descubrir que Isabel también sabe usarlas.

Abren el informe del mes. Hay facturas emparejadas con su pedido, discrepancias señaladas y casos sin resolver. En una de las últimas, el proveedor facturó cuatrocientas cajas y el pedido decía cuarenta. La diferencia merece una llamada. El informe la incluye, pero escondida entre miles de líneas sobre cuánto costó procesarla.

La discusión tiene un eco esta semana. Scott Woody, fundador de Metronome, escribió en el blog de Stripe que contar tokens resulta útil para controlar el coste de un producto de IA, pero suele ser una mala forma de presentar su precio al cliente. Propone cobrar por una unidad de trabajo verificable, como una imagen generada o un caso resuelto. Es la perspectiva de alguien que vende herramientas de facturación; no una ley universal. Sí plantea una pregunta que la factura de Manolo no puede esquivar: ¿está enseñando el valor entregado o el coste de fabricarlo?

Isabel vuelve al informe.

Es la de las cajas. El sistema la marcó como «procesada» y dejó la diferencia pendiente.

Manolo deja el bolígrafo. La nueva unidad tampoco funciona si nadie acuerda qué significa terminarla.

Entre los dos separan tres cosas. Las facturas que coinciden con el pedido y pasan las comprobaciones acordadas. Las discrepancias documentadas, con el dato que falta y una persona que debe decidir. Y los intentos fallidos, que Manolo necesita medir para mejorar su sistema, pero que no puede presentar como trabajo concluido.

Manolo aparta la factura de seis páginas. Conserva los registros para vigilar costes, detectar bucles y saber cuándo el producto necesita ayuda. En la nueva propuesta para Isabel pone una tabla mucho más corta: trabajo aceptado, casos pendientes y criterio de corrección. Todavía tienen que acordar el precio. Por primera vez, al menos saben de qué están hablando.

En la pantalla, el contador sigue sumando. Manolo lo desconecta antes de que la factura vuelva a crecer mientras discuten la factura.

Gracias por leerme.

Todos conocemos a un Manolo. A veces somos un Manolo. Cada martes uno nuevo.

Producto y estrategia

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