Sátira semanal del antimanager · Producto · Ingeniería · Gestión · Personas · Startups

RECETAS PARA MANOLO

Los martes hablo con Manolo sobre producto, ingeniería, gestión, personas y startups. A las 7 A.M.

Se sirve los martes · 7:00Todos conocemos a un ManoloDe la cocina de Jose Luis CasesMapa de gestiónEN — Read in English

Receta nº 43 · Publicado · 6 min

Manolo busca talento. Su IA lo descarta.

El talento no ha pasado el filtro

Esta receta forma parte de IA y automatización. Manolo automatiza la selección y celebra los descartes. Una candidata sabe resolver el problema del puesto, pero su currículum no sabe pasar el filtro.

Receta
nº 43
El talento no ha pasado el filtro

Martes. 09:06. Manolo me enseña una pantalla con la satisfacción de quien acaba de vaciar un trastero.

Lo dice como si fueran termitas.

En la pared sigue el cartel de «LAS PERSONAS, EN EL CENTRO». Debajo han colocado la impresora.

La vacante es para coordinar pedidos y entregas. Hace falta alguien que detecte cuándo se va a torcer un envío, hable con el almacén y llame al cliente antes de que el cliente llame gritando. El mes pasado mandaron dos veces el mismo pedido a Murcia. El de Zaragoza sigue esperando el suyo.

Abre la oferta. La redactó con IA. Manolo añadió «orientación a resultados» porque le parecía que le faltaba personalidad.

Piden titulación universitaria, experiencia en SAP, inglés avanzado, cinco años en un puesto similar y capacidad para trabajar bajo presión.

Entra Marta, de selección, con una carpeta.

Manolo deja de sonreír. El pedido de Zaragoza cambió de dirección un jueves.

Marta lo pone encima de la mesa. Dos páginas. Once años en una distribuidora. Antes, tres en atención al cliente. Formación Profesional. Un programa de gestión que no es SAP.

Marta se sienta. Ha reconocido esa reunión en la que una frase empieza a dar vueltas porque nadie quiere abrirle la puerta.

Silencio.

Abre la configuración. La herramienta ordena las candidaturas por afinidad con la oferta. El corte lo puso Manolo: por debajo, correo automático. Había que ahorrar tiempo. Y ochenta parecía un número serio.

Marta propone una prueba. En una copia de trabajo, sin mandar nada a ningún candidato, describe la experiencia de Ana con el vocabulario de la oferta. Conserva los hechos. No le inventa una carrera, ni inglés, ni SAP.

Vuelven a pasarla.

Sube bastante.

Mira las dos versiones. Las pone una al lado de la otra.

El problema tiene actualidad. El 4 de septiembre, WIRED contó que Doist probó una clasificación automática con candidaturas de procesos ya cerrados. Según su responsable de personas, en dos pruebas quedaron fuera de la lista corta empleados contratados que estaban funcionando bien unos seis meses después. Son dos casos relatados por una empresa, no una tasa general de error. Pero justifican una pregunta: ¿habría pasado tu filtro alguien que hoy sabes que trabaja bien?

Conviene distinguir herramientas y decisiones. Un sistema de seguimiento de candidaturas no implica necesariamente descartes por IA. La documentación de Talent Matching de Greenhouse, por ejemplo, indica que su función no rechaza ni hace avanzar candidatos automáticamente. En la empresa de Manolo, el correo sale porque él decidió conectar una puntuación con un descarte.

Marta señala SAP.

Tacha SAP como requisito excluyente.

Luego miran el inglés. Casi todos los transportistas y clientes de ese puesto trabajan en castellano. Hay un proveedor extranjero con el que habla Compras.

Van separando lo que hace falta para empezar de lo que se puede aprender. La oferta pierde brillo. Empieza a parecerse al trabajo.

Manolo asiente. Esta vez está mirando el pedido de Zaragoza.

Desde la sala se ve el puesto. Hay una planta que riega Marta y un teléfono que contestan entre cuatro.

Manolo abre otra vez la lista de candidatos. Por primera vez entra en la pestaña de descartados.

Sale con la carpeta.

No sabemos si Ana será la adecuada. Puede que en la conversación aparezca una carencia importante. Puede que haya alguien mejor. Puede que ya no quiera saber nada de una empresa que la descartó antes de preguntarle cómo trabaja.

Eso habrá que averiguarlo.

Lo único que sabíamos hasta esta mañana era que su currículum no se parecía lo suficiente al texto que había escrito otra máquina.

El teléfono de la mesa vacía vuelve a sonar.

Manolo lo mira. Luego mira el informe: cuatrocientos doce candidatos procesados. Ocho minutos. Todo en verde.

Gracias por leerme.

Todos conocemos a un Manolo. A veces somos un Manolo. Cada martes uno nuevo.

IA y automatización

Más recetas sobre este problema

Manolo le da las llaves a la IA

Manolo dejó a un agente de IA trabajando solo en agosto. No se rebeló: obedeció demasiado bien, demasiado rápido y con demasiados permisos.