Sátira semanal del antimanager · Producto · Ingeniería · Gestión · Personas · Startups

RECETAS PARA MANOLO

Los martes hablo con Manolo sobre producto, ingeniería, gestión, personas y startups. A las 7 A.M.

Se sirve los martes · 7:00Todos conocemos a un ManoloDe la cocina de Jose Luis CasesMapa de gestiónEN — Read in English

Receta nº 44 · Publicado · 6 min

Edición del 22 de septiembre de 2026

Manolo aplana el organigrama. Las decisiones siguen esperando.

Menos casillas. La misma cola.

Esta receta forma parte de Organización y procesos. Manolo elimina un mando intermedio para ganar agilidad. La aprobación desaparece del organigrama, pero sigue haciendo falta para devolver 180 euros.

Receta
nº 44
Menos casillas. La misma cola.

Lunes. 09:18. Manolo está quitando un organigrama de la pared. Lo despega con cuidado, como si fuera a recuperar la fianza.

Me enseña la versión nueva. Antes había tres pisos. Ahora hay dos. Su foto sigue arriba, del mismo tamaño.

Sí. Lo estoy viendo. Ha desaparecido una casilla y las flechas son más largas.

La casilla era de Elena, responsable de atención al cliente. La han pasado a ventas. Sus siete personas dependen ahora directamente de Manolo, que ya tenía otras diez.

Entra Inés con el portátil abierto.

Manolo mira el organigrama nuevo. No encuentra esa parte.

El cliente recibió una mesa con el tablero roto. Hay fotos, factura y recogida confirmada. Inés tiene todo para tramitar la devolución salvo el permiso. Elena podía autorizar hasta trescientos euros. Al cambiarla de puesto, le quitaron el acceso. A los demás no se lo dieron.

Inés vuelve a su mesa. El cliente lleva cuatro días esperando una empresa más ágil.

El sistema, por tanto, empezará a rodar cuando el único que puede moverlo termine de explicar que ahora rueda solo.

Manolo me enseña una noticia. Uber anunció el 2 de septiembre una reorganización para reducir capas, unir equipos y aclarar quién decide. Su comunicado describía demasiado tiempo dedicado a coordinarse, responsabilidades fragmentadas y equipos de apenas una o dos personas por responsable. También anunció una reducción de plantilla de alrededor del 10 %.

Ha copiado la parte que se puede dibujar.

El anuncio de Uber cuenta qué pretende cambiar la empresa. No demuestra todavía que lo haya conseguido, ni dice cuántas personas debe dirigir Manolo. Pero él ya ha convertido una decisión ajena en una plantilla.

Le propongo mirar qué hacía Elena antes de quitar su casilla.

Vamos a verla. Está intentando llamar a un cliente nuevo. Tiene cinco conversaciones internas sin leer y a un compañero apoyado en la mesa.

Ella cierra los ojos. Debe de ser la sexta cosa rápida de la mañana.

Elena nos mira.

Nos sentamos. Elena abre su antigua agenda. Autorizaba devoluciones, resolvía desacuerdos con el taller, repartía las incidencias cuando alguien faltaba y revisaba con los nuevos los casos difíciles. También preparaba un resumen semanal que pasaba por ella, por Manolo y por dirección.

Aquí hay trabajo que eliminar y trabajo que alguien tiene que seguir haciendo. Manolo ha cambiado a la persona de sitio sin distinguirlos.

Elena asiente.

Manolo se queda callado. Nunca había considerado que la casilla incluyera esa posibilidad.

Una encuesta de Korn Ferry publicada el 8 de septiembre, con más de 16.000 profesionales de once mercados, recoge esta presión: el 55 % de los managers que permanecen tras los recortes dice estar agotado. Es una respuesta de encuesta, no una prueba de que quitar cualquier mando empeore una empresa. Sí es una razón para preguntar dónde termina su carga de trabajo.

Aquí la respuesta está en el móvil de Elena y en la bandeja de Manolo. El ahorro tiene notificaciones.

Volvemos a la devolución de Inés. Acuerdan que podrá resolver por sí misma los casos documentados de ese tipo hasta trescientos euros, dejando constancia del motivo. Finanzas ajustará el permiso y revisarán juntos los primeros casos. Las excepciones irán a Manolo; cuando esté fuera, habrá una persona designada con capacidad para resolverlas.

Manolo resopla.

Sacan el listado de incidencias. El desacuerdo entre taller y ventas se repite porque cada uno promete al cliente una cosa distinta. Deciden fijar un criterio compartido para esos casos y quién resuelve cuando no encajan. Hasta tenerlo, Elena dedicará un rato concreto al traspaso. Ese tiempo se descontará de su carga comercial.

El resumen del viernes desaparece. De verdad. Manolo escribe a dirección para decirles dónde pueden consultar el dato.

No queda todo resuelto esa mañana. Sigue pendiente quién acompaña a los nuevos y quién reorganiza el trabajo cuando falta alguien. Lo apuntan con nombres y fechas. Por primera vez, lo que falta tiene más detalle que una flecha.

Manolo vuelve a su despacho. Tiene diecisiete personas dependiendo de él y una reunión a la que ya llega tarde. La cifra le parece menos moderna que a las nueve.

Inés asoma la cabeza.

Esta vez abre el correo. Mira las fotos. Autoriza los ciento ochenta euros. Inés sale a llamar al cliente.

En la pantalla queda la presentación de la reorganización. Manolo mueve una flecha para que no se cruce con otra.

Desde la puerta, Elena le señala el correo siguiente.

Gracias por leerme.

Todos conocemos a un Manolo. A veces somos un Manolo. Cada martes uno nuevo.

Organización y procesos

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